El 2026 será un año marcado por cambios profundos y momentos decisivos. Desde la astrología, los eclipses no se interpretan solo como fenómenos astronómicos, sino como portales de transformación que aceleran procesos internos y externos.
El 2026 será un año de cambios importantes desde la mirada astrológica. Los eclipses funcionan como catalizadores de transformación: marcan cierres inevitables y abren nuevos ciclos, acelerando procesos que ya estaban en marcha. A lo largo del año habrá dos temporadas clave que influirán en decisiones personales, emociones y rumbo de vida.
La primera temporada ocurre entre febrero y marzo. El 17 de febrero se presenta un eclipse solar anular en Acuario, una energía que invita a replantear proyectos, vínculos y la necesidad de mayor libertad personal. Es un momento propicio para mirar hacia el futuro y romper con estructuras que ya no representan quién eres. El 3 de marzo, un eclipse lunar total en Virgo señala cierres relacionados con hábitos, rutinas y bienestar, promoviendo orden, claridad y equilibrio.
La segunda temporada llega en agosto. El 12 de agosto, el eclipse solar total en Leo marca un punto de inicio profundo en temas de identidad, autoestima y expresión personal. Este eclipse puede impulsar decisiones importantes relacionadas con la creatividad y el deseo de mostrarse con mayor autenticidad. El ciclo se cierra el 28 de agosto con un eclipse lunar parcial en Piscis, que invita a soltar cargas emocionales, sanar viejas heridas y dejar atrás idealizaciones.
Astrológicamente, los eclipses no actúan de forma inmediata, sino que su influencia se extiende durante varias semanas. Los signos más sensibles a estos movimientos serán Acuario, Virgo, Leo y Piscis, así como sus opuestos, especialmente si estos signos están presentes en el Sol, la Luna o el Ascendente.
En conjunto, los eclipses de 2026 plantean un año de revelaciones, cierres necesarios y comienzos alineados con una versión más consciente y auténtica de uno mismo.


