El baile ha sido, desde el inicio, una parte esencial de la identidad artística de Shakira. Sus movimientos de cadera, influenciados por la danza oriental, se convirtieron con el tiempo en un sello inconfundible de su estilo.
Shakira ha logrado construir una identidad artística única en la que la música y el baile se complementan de manera natural. Uno de los rasgos más distintivos de su estilo es el movimiento de caderas, inspirado en la danza oriental, el cual se ha convertido en una de sus principales señas de identidad sobre el escenario.
Desde muy joven, la cantante mostró una fuerte inclinación por el baile. A los 12 años ya experimentaba con movimientos corporales que, con el paso del tiempo, definirían su presencia escénica. Este interés temprano estuvo influenciado por sus raíces familiares de origen libanés, que la acercaron a ritmos y danzas propias del Medio Oriente, en especial a la danza del vientre.
El aprendizaje de este estilo no provino de una sola fuente. En distintas ocasiones se ha señalado que, durante su infancia, fue su abuela paterna quien la motivó a explorar estos movimientos como una forma de expresión corporal. Más adelante, ya en el ámbito profesional, Shakira perfeccionó su técnica con la ayuda de bailarinas especializadas que le enseñaron movimientos más complejos y la guiaron en la incorporación de la danza oriental a sus presentaciones y coreografías.
La danza se convirtió así en una herramienta clave para su desarrollo artístico. Más allá de la sensualidad que transmiten sus movimientos, el control del cuerpo, la independencia de las caderas y la fluidez de sus gestos le permitieron a Shakira crear un lenguaje propio, capaz de comunicar emociones y conectar con el público sin necesidad de palabras.
Este estilo puede apreciarse claramente en canciones que marcaron etapas importantes de su carrera, donde la fusión entre sonidos latinos y elementos árabes se acompaña de una expresión corporal inconfundible. Con el paso del tiempo, su forma de bailar dejó de ser solo un complemento visual para transformarse en un elemento central de su identidad artística.
En conclusión, el baile y la danza oriental han sido fundamentales en la carrera de Shakira. Desde sus primeras experiencias en la adolescencia hasta su consolidación como artista internacional, el movimiento de caderas ha representado una mezcla de herencia cultural, disciplina y expresión personal, convirtiéndola en una figura única y fácilmente reconocible dentro de la música popular.

