La vitamina C está presente en diversos alimentos que consumimos, pero no muchos conocen qué alimentos son, pues en este artículo contamos cuáles son y porqué es importante que los consumas.
Cuando pensamos en reforzar el sistema inmunológico, mejorar la cicatrización o buscar un potente efecto antioxidante, la naranja suele ser la primera opción en la mente de todos. Sin embargo, en el mapa de la nutrición, los 50 mg de vitamina C por cada 100 gramos que aporta esta fruta se quedan cortos.
Existen alimentos, tanto en la huerta como en el entorno tropical, que duplican, triplican y hasta multiplican de forma extraordinaria esa cantidad. Si quieres optimizar tu dieta con verdaderos «shocks» de ácido ascórbico, estos son cinco de los mejores alimentos que debes incluir en tu plato:
1. Acerola o cereza de Barbados
Procedente de Centroamérica, esta fruta es la reina absoluta del ácido ascórbico. Con un tamaño similar al de una cereza pero con aspecto de manzana pequeña, la acerola rompe todos los récords al aportar más de 2,000 mg de vitamina C por cada 100 gramos. Su característico sabor agridulce y su olor dulzón la convierten en un auténtico tesoro nutricional. La acerola también contiene vitaminas A, B1, B2, B6, sales minerales como el calcio, hierro, magnesio, fósforo y potasio, carotenoides, flavonoides, azúcares y polifenoles. Se caracteriza por tener un sabor ácido y un tono que varía entre el rojo y amarillo.
2. Guayaba
Esta fruta es más común, y pocos saben que contiene vitamina C, ofrece un sabor único que evoca una mezcla entre pera, fresa y membrillo. Nutricionalmente es una potencia, aportando 250 mg de vitamina C por cada 100 gramos, lo que significa que quintuplica el valor de una naranja en la misma proporción.
3. Pimiento Rojo
Un vegetal que usualmente vemos en las comidas es el pimentón rojo, es decir, que si buscas una opción vegetal y versátil para tus comidas diarias, este (especialmente el dulce) es la mejor alternativa. Aporta alrededor de 140 mg por cada 100 gramos. Para aprovechar al máximo sus propiedades, la recomendación experta es consumirlo crudo, en ensaladas o julianas, ya que el calor de la cocción suele degradar esta vitamina.
4. Brócoli
A quién no le gusta el brócoli, es muy común en la gastronomía, ya sea para ensaladas o en platillos fuertes acompañando alguna proteína (como pollo o carne), este vegetal que asemeja a un conglomerado de pequeños árboles es una mina de nutrientes. Entre sus múltiples propiedades, aporta 120 mg de vitamina C por cada 100 gramos. Además de proteger el sistema inmune, es una excelente fuente de fibra y compuestos protectores.
5. Kiwi
Aunque popularmente se asocia con Nueva Zelanda (donde lo adoptaron y rebautizaron por su parecido con su pájaro nacional), su origen real está en China, donde se le conocía como grosella china. Esta fruta aporta 100 mg de vitamina C por cada 100 gramos, duplicando exactamente el aporte del cítrico tradicional, además de ofrecer un excelente empuje a la salud digestiva gracias a su fibra.
6. Papaya
De piel amarillo verdosa y pulpa rojiza muy jugosa, la papaya es rica en potasio, muy ligera en calorías y aporta 70 mg de vitamina C por cada 100 gramos. Aunque numéricamente se encuentra más cerca de la naranja, el tamaño habitual de sus porciones suele ser mayor, lo que facilita obtener una excelente dosis de antioxidantes en una sola ingesta.
La vitamina C es hidrosoluble y muy sensible al calor y al oxígeno. Por ello, para garantizar que tu cuerpo absorba el máximo porcentaje posible, prioriza comer las frutas frescas recién cortadas y los vegetales crudos o cocinados ligeramente al vapor.


