Hacerse cargo de un caballo es una gran responsabilidad. Este necesita atenciones constantes, regularidad en los cuidados y practicar ejercicio a diario. Hoy, te contamos cuál es el rol de un caballerango en una cuadra.
Wilmer Trujillo creció rodeado de zacate, caballos y establos. Desde niño descubrió que quería una vida en el campo y, al hacerse adulto, la hizo realidad. Hoy, a sus 35 años, es experto en el cuidado y adiestramiento de estos animales en la Cuadra Trujillo.
El caballerango revela que el cuidado de caballos es una rutina muy estricta. Por eso su jornada inicia todos los días a las 5:00 de la mañana. Arranca con tareas que, aunque puedan parecer simples, son fundamentales para garantizar el bienestar de los animales: limpiar los bebederos, asegurarse de que el agua esté en condiciones óptimas, distribuir el alimento y asear las cuadras.
Cabe señalar que este trabajo no lo hace solo, sino que se distribuye con cuatro personas más, ya que la Cuadra Trujillo suele hospedar hasta 45 caballos y por ende, requiere de muchas manos para cubrir todas las áreas.

Las tareas se reparten entre quienes se encargan de asear el establo y organizar la alimentación; quienes se dedican a tornear y trabajar a los caballos; quienes los entrenan tanto montados como a pie, y quienes los bañan. La coordinación es necesaria para mantener el orden y garantizar que cada animal reciba la atención necesaria.
“Hay que estar pendientes con el aseo, que el agua esté cien por ciento limpia para prevenir cualquier cólico, el heno que se les da que sea de muy buena calidad, que el concentrado sea especialmente para caballos y que las camas donde duermen estén limpias y acolchadas”, agrega.
Cada caballo permanece en un área asignada llamada caballeriza, diseñada para protegerlo de cambios de clima y reducir factores de estrés. Además, se revisa constantemente el estado de las instalaciones para garantizar seguridad y ventilación.

La alimentación también forma parte central del cuidado. En la cuadra se distribuye una dieta que combina pasto, concentrado y agua, ajustada a las características de cada animal. Las razas que predominan en el lugar son el Appaloosa, el Cuarto de Milla, el Español y el Pie de Cría.
Según Wilmer, cada caballo tiene comportamientos distintos. Algunos se muestran tranquilos, otros más inquietos; algunos requieren más ejercicio, otros más control. El trabajo de los cuidadores implica observar constantemente estos cambios y adaptarse a ellos. Por eso, también se dedican a adiestrarlos o domarlos.

En cuanto a la salud, los caballos reciben controles veterinarios periódicos. Estos incluyen vacunación, revisiones físicas y seguimiento general. Sin embargo, el monitoreo diario recae principalmente en los cuidadores, quienes son capaces de detectar cuando un animal está enfermo, deprimido, con poco apetito o con signos de incomodidad.
“A los caballos les damos sus desayunos a las 6:00 de la mañana, pero el zacate debe ser permanente. Ellos deben estar comiendo día y noche para prevenir cólicos. Tenemos también cámaras para vigilarlos por la noche por algún cólico que les dé. Además, tenemos a nuestro veterinario que les hace chequeos periódicamente”, afirma.

Wilmer dice que cuando una persona inicia en el mundo del cuidado de caballos debe “aprender a tocar el caballo, a caminar a la par de él, a conocerlo y a platicar con él para generar ese vínculo de amistad”.
Esa relación, basada en la confianza, se construye con el tiempo y la constancia. En cada interacción, al alimentarlos, entrenarlos o simplemente acompañarlos, se refuerza ese vínculo que les permite trabajar de manera más armoniosa con ellos.

Por esa razón, en la Cuadra Trujillo, ubicada en San Juan Opico, cada animal tiene su espacio, su alimentación y su propio ritmo. “No todos son iguales. Hay unos más tranquilos, otros más nerviosos. Hay que saber cómo tratar a cada uno”, explica.
Todo ello, Wilmer lo ha aprendido en sus 27 años trabajando rodeado de zacate, relinchos de caballos, establos y alimentando y cuidando a estos animales, con quienes asegura haber creado un vínculo profundo.






