Dorothy Moody es una joven que, desde muy temprana edad, aprendió a dominar las olas y hoy se perfila como una promesa del surf salvadoreño. Conoce su inspiradora historia.
Dorothy Moody siempre supo que estaba destinada a ser surfista, pues nació en la costa salvadoreña y desde pequeña estuvo rodeada de tablas de surf, ya que su progenitor practicaba este deporte. Su pasión por el mar nació en casa, impulsada por un padre que siempre soñó con ver a sus hijas dominar las olas.
A sus 16 años se ha convertido en una joven promesa del surf salvadoreño, no solo por su talento, sino por la pasión que imprime en cada ola que enfrenta. Moody, originaria de la playa Conchalío, en La Libertad, ha surfeado olas que superan el metro y medio de altura, y su historia es un ejemplo de constancia, desafíos y sueños que buscan inspirar a nuevas generaciones.

“A mi hermana y a mí, mi papá nos metía desde chiquitas al mar para aprender a nadar. Luego nos compró una tabla y en ella comenzamos a surfear. Pero mi hermana se dedicó más a practicarlo y yo no tanto; en ese momento no me gustaba mucho, tenía cinco años”, recuerda.
La pasión por el surf surgió en Dorothy al ver los logros de Julissa, su hermana mayor. “Ella comenzó a competir, veía que ganaba y yo decía: ‘¡Qué chivo, quiero igual ganar, quiero competir!’. Y como a mis 11 años empecé a competir también y a surfear más”, cuenta. Desde entonces, la joven no ha dejado de enfrentar desafíos que exigen disciplina, coraje y constancia en este deporte.
Uno de los mayores retos que enfrentó en sus inicios fue dominar el “duck dive”, una técnica fundamental que consiste en sumergir la tabla debajo de una ola que se aproxima para evitar ser arrastrada.
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“Yo recuerdo que aprendí a surfear correctamente en cuatro años, ya que este deporte necesita mucha constancia: dominar la tabla, el equilibrio y evitar que las olas te boten”, afirma.
Su perseverancia la ha llevado a competir en torneos nacionales e internacionales, en las categorías sub-18 y open damas, representando con orgullo a El Salvador. En el país ha surfeado en playas como El Tunco, El Sunzal, El Zonte, Punta Roca y El Majagual.
Recientemente, fue reconocida como “Promesa del Deporte, categoría Surf”, en la edición 36 del Homenaje a las Estrellas del Deporte 2025, otorgado por la Fundación Educando a un Salvadoreño (FESA), siendo una de las 70 atletas galardonadas por su esfuerzo y dedicación.

Cabe destacar que Dorothy no ha sido preparada por entrenadores profesionales; se ha formado de manera autodidacta junto a un grupo de surfistas locales de Conchalío y Punta Roca, en La Libertad Costa. “No nos entrena nadie, lo hacemos nosotros por cuenta propia. Surfeamos acá en la playa Conchalío o en Punta Roca”, comenta.
Actualmente, cursa noveno grado y en sus tiempos libres va a la playa a domar las olas para seguir perfeccionando su talento. “Cuando estoy de vacaciones surfeo casi todos los días, pero cuando inicio la escuela solo lo hago los fines de semana. Surfeo por tres horas, pero cuando las olas no están muy buenas solo me meto un ratito”, agrega.
La carismática joven asegura que cada vez que entra al mar con su tabla en las manos espera la primera ola para desafiarla, consciente de que cada caída es una lección y cada ola conquistada, un paso más hacia sus sueños.

Y es que el surf, además de ser un deporte, es para ella un estilo de vida, una pasión y una forma de conectar con el inmenso océano. “Surfear se siente súper chivo, tranquilo, porque el mar como que te relaja y te da más paz”, expresa.
Uno de los mayores sueños de Moody es motivar a más niñas a practicar surf en El Salvador y compartir la pasión que la atrapó desde pequeña. Cada fin de semana, junto a su mamá, enseña a surfear a niños de Conchalío, convencida de que este deporte debe transmitirse a las nuevas generaciones.
Hoy, consolidada como una firme promesa del surf salvadoreño, Dorothy recuerda con gratitud aquellos primeros días en el mar, cuando su padre no solo fue su primer entrenador, sino también el primero en creer y soñar que algún día la vería triunfar en las grandes competencias.





