La Cuaresma combina reflexión y tradición en la mesa salvadoreña, con platillos típicos como tortas de pescado y dulces en miel.
Con la llegada de la Cuaresma, muchas familias en El Salvador modifican su alimentación como parte de las prácticas religiosas que anteceden a la Semana Santa. La abstinencia de carne roja, especialmente los viernes, abre paso a una variedad de platillos tradicionales que combinan fe, cultura y sabor.
Uno de los alimentos más representativos de la temporada es el pescado, preparado de distintas formas. Las tortas de pescado seco son una de las recetas más populares en los hogares salvadoreños. También destacan las mojarras fritas, el pescado guisado y las sopas de mariscos, opciones que suelen compartirse en familia.
Los mariscos también cobran protagonismo durante esta época. Camarones, curiles y conchas forman parte de cócteles y sopas que se consumen con mayor frecuencia en Cuaresma, especialmente en las zonas costeras del país.
Además de los platillos salados, los dulces tradicionales ocupan un lugar especial en la mesa. Las torrejas en miel son quizá el postre más emblemático de la temporada. También se preparan jocotes, mangos verdes, ayote y garbanzos en miel, recetas que forman parte de la herencia gastronómica salvadoreña y que suelen disfrutarse durante toda la Cuaresma y la Semana Santa.
Más allá del cumplimiento religioso, estas comidas representan una tradición que fortalece la convivencia familiar y mantiene vivas costumbres transmitidas de generación en generación. Así, la Cuaresma no solo se vive con recogimiento espiritual, sino también a través de los sabores que identifican la cocina salvadoreña.



