Sabores naturales

A menudo, en el ajetreo de la vida diaria, olvidamos lo afortunados que somos de contar con una vasta diversidad de árboles frutales que alimentan nuestros cuerpos y permiten que la economía local fluya.

Y es que no importa de dónde seamos, ya sea de la zona alta o baja de El Salvador; en todos los rincones de nuestro país vamos a encontrar una variedad de frutas a lo largo del año. Todo esto es posible gracias a la fertilidad de nuestras tierras tropicales, que nos regalan cosechas abundantes y de calidad.

En estos días, en muchos lugares salvadoreños podemos encontrar productos como jocotes, mangos, marañones, entre otros, que son los protagonistas de esta temporada seca.

Un ejemplo claro es San Lorenzo, en Ahuachapán Norte, reconocido como la cuna del jocote barón rojo. Este lugar se ha consolidado como uno de los principales productores de esta fruta en la región, con una cosecha anual que supera los 1.5 millones de libras provenientes de mil manzanas de tierra cultivada.

Para potenciar la economía local y celebrar este legado agrícola, San Lorenzo organiza a finales de marzo el Festival del Jocote Barón Rojo, evento que atrae a miles de turistas cada año, quienes se deleitan con una gama de platillos derivados de este emblemático fruto.

Otro de los lugares que también le saca provecho a la temporada es Tecoluca, en San Vicente Sur, donde abunda la cosecha de marañón, una fruta famosa por sus múltiples usos: desde el consumo directo de su pulpa jugosa hasta la semilla, que es procesada y comercializada tanto dentro como fuera del país.

Sin embargo, nuestra madre naturaleza no solo nos da abundancia de esos frutos, también lo hace con el mango, uno de los manjares más esperados por los salvadoreños, y no es para menos, su sabor dulce y su pulpa jugosa permite realizar un sinfín de platillos para disfrutar en familia en esta época de verano.

No obstante, es interesante cómo otros frutos que no son tan comunes en el país, como las fresas, han encontrado su lugar en la zona alta y fría de Chalatenango. El cultivo de ellas, ha crecido significativamente en los últimos años, atrayendo a turistas interesados en conocer el proceso de siembra y producción.

Por lo tanto, debemos ser conscientes de la importancia de apoyar a nuestros agricultores y de seguir cuidando los recursos naturales para que nuestras tierras se mantengan fértiles y abundantes, y así cada año podamos degustar de esta variedad de colores y sabores que solo estas frutas nos pueden dar.