San Valentín en El Salvador: entre rosas, cenas y expresiones de afecto

Cada 14 de febrero, El Salvador se pinta de rojo y rosa con motivo de la celebración del Día del Amor y la Amistad. La fecha es una ocasión para expresar cariño, fortalecer vínculos y compartir tanto en parejas como en amistades y familia.

En la capital y otras ciudades del país, la jornada comienza temprano. Floristerías, mercados y comercios lucen abarrotados desde días antes, con clientes que buscan rosas, peluches, chocolates y pequeños obsequios para su persona especial. Los vendedores del sector tradicional, como los del mercado San Miguelito en San Salvador, observan un flujo inusual de compradores conforme se acerca la fecha central de la celebración. La Alcaldía de San Salvador incluso ha promovido la entrega gratuita de rosas en plazas públicas como símbolo de afecto ciudadano.

El intercambio de regalos sigue siendo una de las prácticas más extendidas. Las parejas suelen obsequiar flores, especialmente rosas rojas, acompañadas de mensajes personales que refuerzan los sentimientos de amor y compromiso. Los dulces y peluches son opciones frecuentes, mientras que los chocolates o tarjetas con dedicatorias escritas a mano son parte de un ritual que muchos consideran más significativo que el valor económico del presente.

Los restaurantes y hoteles de zonas urbanas como San Salvador, Santa Tecla y Antiguo Cuscatlán se preparan con menús especiales y ambientes románticos para la noche del 14 de febrero. Reservaciones con antelación son una constante durante la primera quincena de febrero, pues numerosos comensales prefieren celebrar la jornada con una cena íntima, acompañada de música en vivo o espacios decorados especialmente para la ocasión.

Sin embargo, una característica cada vez más común en El Salvador durante el Día del Amor y la Amistad es el desplazamiento de parejas y grupos de amigos hacia playas y espacios turísticos. Destinos como la Costa del Sol, El Tunco, El Cuco o los parques recreativos y pueblos turísticos registran un aumento significativo de visitantes, que optan por celebrar la fecha con paseos al aire libre, estadías cortas y actividades recreativas, aprovechando el clima y la cercanía de estos lugares.

Más allá del romance tradicional, la celebración ha evolucionado para incluir también momentos de amistad y gratitud. Si bien la mayoría de actividades se centran en parejas sentimentales, es común que amigos cercanos intercambien obsequios o se reúnan para compartir un almuerzo, una excursión o una salida especial. En algunos círculos sociales y educativos, el día se vive como una oportunidad para fortalecer lazos de compañerismo entre compañeros de trabajo o estudio.

En áreas rurales del país, la celebración puede adoptar matices más discretos. Allí, además de los intercambios de regalos, muchas familias aprovechan la fecha para reunirse y compartir alimentos caseros, asistir a la iglesia o dedicar unas palabras de afecto entre parientes, matizando la jornada con una mezcla de valores tradicionales y expresiones contemporáneas de cariño.

El Día del Amor y la Amistad, aunque no es feriado oficial, ha logrado instalarse en la vida cotidiana de los salvadoreños. Su observancia combina elementos urbanos, turísticos y familiares con manifestaciones propias de la cultura local, donde el afecto, la cercanía y las experiencias compartidas marcan la pauta de una jornada esperada por muchos cada año.


Lo Último