El Día de Reyes se vive en Centroamérica como una fecha que combina devoción, tradición y vida comunitaria. Aunque no en todos los países tiene la misma fuerza, el 6 de enero sigue siendo un momento clave para reunirse en familia.
El 6 de enero marca en Centroamérica el cierre de las celebraciones navideñas con la conmemoración del Día de Reyes, una fecha profundamente ligada a la tradición cristiana y a la convivencia familiar. Aunque el significado religioso es común en toda la región, cada país vive esta celebración de manera particular, combinando actos litúrgicos, expresiones culturales y costumbres populares que han pasado de generación en generación.
En Guatemala, el Día de Reyes se asocia principalmente con ceremonias religiosas. Las iglesias celebran misas especiales y procesiones que recuerdan la adoración de los Reyes Magos al niño Jesús. En muchos hogares también se comparte la rosca de reyes, una tradición que reúne a la familia y que extiende la celebración hasta el Día de la Candelaria, cuando quien encuentra la figura escondida en el pan asume el compromiso de organizar una nueva reunión.
En El Salvador, la festividad adquiere un carácter más comunitario y festivo. En distintos municipios se organizan cabalgatas y desfiles con carrozas que representan a Melchor, Gaspar y Baltasar, acompañadas de música y actividades para niños. La víspera del 6 de enero, algunas familias mantienen la costumbre de dejar alimentos como galletas o bebidas para recibir simbólicamente a los Reyes Magos durante su recorrido.
Por su parte, en Honduras destacan las pastorelas y representaciones teatrales que recrean la llegada de los Reyes Magos, acompañadas de danzas, música y participación de la comunidad. Estas actividades refuerzan el sentido de unión entre vecinos y mantienen viva la tradición en plazas y espacios públicos, además de las reuniones familiares en torno a la mesa.
En países como Costa Rica, Nicaragua y Panamá, el Día de Reyes se vive de forma más discreta, aunque no por ello menos significativa. Las celebraciones suelen centrarse en el ámbito familiar y religioso, con reuniones, oraciones y, en algunos casos, la tradición de compartir la rosca como símbolo de unión y generosidad.
Más allá de las diferencias regionales, el Día de Reyes en Centroamérica representa una oportunidad para fortalecer los lazos familiares y comunitarios. Es una fecha que recuerda el valor de compartir, la fe y la continuidad de una tradición que sigue presente en la vida cotidiana de la región.


