En esta celebración, que atrae a visitantes de todo el mundo, se disfruta de danzas tradicionales, música folklórica, rituales ancestrales y la degustación de alimentos a base de arroz, maíz, cacao y hierbas.
Con una reventazón de cohetes de vara desde las 4:00 de la madrugada, los habitantes de Panchimalco celebrarán el próximo domingo 10 de mayo el gran día de la Feria Cultural de las Flores y las Palmas, una de las tradiciones coloridas más emblemáticas y concurridas de El Salvador.
Durante las primeras horas del domingo, decenas de mujeres y hombres se reunirán en las casas de la mayordoma Isabel Vázquez de Rodríguez, en el barrio El Centro, y del capitán Douglas Oswaldo Vázquez Ramírez, en el barrio San José, para preparar la comida que se les dará a las personas que visiten las cofradías.

La mayordoma Isabel de Rodríguez asegura que la jornada inicia desde muy temprano para ir al molino a moler el maíz y hacer las tortillas, pelar verduras, preparar los frescos naturales y cocinar grandes cantidades de comida que tienen que estar listas antes de las 12:00 del mediodía. Generalmente, se prepara pan picado, café o chocolate, sopa de res, arroz aguado con cerdo, tamales, fresco de ensalada y la tradicional chicha para regalar a los turistas.
“Son 12 mujeres que van a estar en los preparativos de la comida. Aparte de las personas que van a estar echando las tortillas. Los hombres nos vienen a ayudar a subir y bajar los peroles de comida”, detalla con emoción la mayordoma, quien por primera vez recibirá la cofradía en su hogar.

Por su lado, la familia Ramírez es la sexta ocasión en que asume el reto de albergar en su hogar la cofradía en honor a la Virgen de la Inmaculada Concepción. Esta vez, el título de capitán se le otorgó a Douglas Ramírez, pero en los primeros años lo llevó con honor su madre, quien falleció hace unos años.
“Para nosotros como familia es una bendición tener nuevamente la cofradía. También es un agradecimiento a la Virgen de la Inmaculada Concepción por todo lo que ha hecho por mi familia. Ella llevaba el rumbo de todos nosotros. Esta tradición la comenzamos con mi mamá y ahora que ella ya no está queremos seguir con el legado”, relata Mario Vásquez, hermano del capitán.
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En esta tradición, los habitantes tienen roles asignados. Por eso, un grupo en específico se encarga de vestir a las imágenes de la Virgen del Rosario y la Virgen de la Inmaculada Concepción, que por la tarde encabezarán la procesión de las Flores y las Palmas en honor a la Virgen María. Otros, por su parte, llevan “flores de ensarta” como ofrenda a los altares de las cofradías. Estas flores son las que se utilizan para decorar las palmas.
Una fiesta para todos

Los turistas nacionales e internacionales también se involucran en las actividades, específicamente en la elaboración de cientos de palmas. Esta labor consiste en ensartar las coloridas flores de temporada en las hebras de las palmas que previamente han sido secadas. Aunque parece una actividad fácil, lo cierto es que no lo es. Las personas deben hacerlo cuidadosamente para que las fibras no se dañen. La jornada es una completa fiesta donde niños, jóvenes y adultos disfrutan de música folklórica, danzas ancestrales y otras actividades autóctonas.
Todo este colorido le valió a Panchimalco para que el 7 de mayo de 2023 el Ministerio de Cultura declarara Patrimonio Cultural Inmaterial de El Salvador a la Cofradía de las Flores y las Palmas, debido a su valor simbólico, religioso y cultural en el país.

Mientras que en diciembre de 2025, la Cofradía de las Flores y las Palmas de Panchimalco fue oficialmente inscrita en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO. Esta inscripción constituye la primera declaratoria de patrimonio cultural inmaterial para El Salvador, inscribiéndose en la historia de nuestro país y reconociendo la riqueza, profundidad y vitalidad de las tradiciones vivas salvadoreñas.

“La Cofradía de las Flores y las Palmas es una celebración tradicional que fusiona creencias indígenas con prácticas católicas. El evento coincide con el inicio de la temporada de lluvias y de las cosechas, y se caracteriza por una procesión de palmas decoradas con flores silvestres”, establece la UNESCO en su sitio web.

Según la historia de Panchimalco, las cofradías consisten en hermandades religiosas y tienen su origen en la época colonial. Con el pasar del tiempo, se convirtieron en espacios donde las comunidades indígenas podían organizarse para fortalecer así sus vínculos culturales.
Una procesión colorida
Cuando el reloj marque las 2:00 de la tarde el 10 de mayo, la mayordoma y el capitán pedirán a la multitud que se prepare para salir en procesión. Será en ese momento en el que con una reventazón de cohetes de vara también se les anunciará a toda la población que el recorrido está por iniciar y que deben salir a las calles para presenciarlo.

A esa hora se hacen presentes las “panchitas”, mujeres originarias del lugar, que portan su traje típico que incluye su falda de nahuilla con cuadros rojos y amarillos; también portando su “paño pancho” en la cabeza. Los niños visten trajes tradicionales confeccionados con telas tejidas a mano y portan imágenes religiosas. Las mujeres se encargan de llevar las palmas previamente decoradas con flores y los hombres llevan en sus hombros las vírgenes.
El recorrido iniciará al filo de las 2:30 de la tarde desde las cofradías de la mayordoma y el capitán. Al comienzo serán dos procesiones, pero en un punto del pueblo se fusionarán para que juntas recorran las calles de Panchimalco.

La Solemne Procesión de las Flores y las Palmas será encabezada por cofradías, los historiantes, reinas del pueblo y grupos de danza que irán poniéndole color y alegría al recorrido. Mientras el público entonará cánticos católicos y elevará las palmas para pintar de múltiples colores las calles. La festividad terminará con una solemne misa en la parroquia Santa Cruz de Roma, conocida como iglesia de Panchimalco, cuya campana data de 1563 y que ha sido declarada Patrimonio Cultural.
En definitiva, esta tradición, conocida antiguamente como “Las Tardes de Mayo” o “Tardes de María” y reconocida desde 1980 como Feria Cultural de las Flores y las Palmas, reúne en la actualidad a miles de personas que llegan a Panchimalco para vivir una de las expresiones culturales más representativas de El Salvador.




