Es una tradición que fusiona la fe católica con la veneración indígena a la Madre Tierra, coincidiendo con el inicio de la temporada lluviosa. Consiste en adornar cruces con frutas y gallardetes, acompañadas de procesiones, danzas de historiantes y rezos.
Panchimalco es un pueblo de raíces indígenas donde las costumbres y tradiciones han viajado intactas a través del tiempo, de generación en generación. A tan solo 15 kilómetros al sur de la capital salvadoreña, se alza entre imponentes montañas, envuelto en un clima tropical que acentúa su encanto.
Su nombre, proveniente del náhuat, significa “lugar de banderas y escudos”, y describe bien el espíritu de una población que resguarda con orgullo su herencia. Es, además, uno de los pocos pueblos de El Salvador que aún conserva su esencia colonial, visible en sus calles empedradas, en sus murales y en las casas de adobe con techos de teja.
Fiel a su identidad, Panchimalco cobra vida cada año con la celebración de las Flores y las Palmas, una colorida festividad que se realiza en los primeros días del mes de mayo en honor a la Virgen de la Inmaculada Concepción y a la Virgen del Rosario, convirtiéndolo en el epicentro de una de las tradiciones religiosas y culturales más grandes del país.

Una de las costumbres más emblemáticas y auténticas que tiene lugar durante la Feria Cultural de las Flores y las Palmas es la “velación de la Santa Cruz de Roma”. En esta ceremonia, la población se reúne la noche del 2 de mayo en la Alcaldía Municipal para rendir homenaje, con devoción y vigilia, a la cruz, que también veneran como su patrona.
De acuerdo con el teta Francisco Martínez Pascual, máxima autoridad de las cofradías, las actividades relacionadas con la exaltación de la Santa Cruz se llevan a cabo durante los primeros tres días de mayo: el primero es celebrado por las capitanas, el segundo por los mayordomos y el tercero con una misa solemne.
La tradición inicia el 1 de mayo con una quema de pólvora, música de banda y una procesión acompañada por los historiantes, que parte de la iglesia colonial de Panchimalco hacia la casa del capitán, Mario Vázquez, donde la cruz permanece durante toda la noche para que las personas puedan llegar a adorarla.

El 2 de mayo, por la mañana, la imagen es trasladada en solemne procesión desde la casa del capitán hasta la iglesia. Allí, la mayordoma, Isabel de Rodríguez, la recibe y la conduce a su vivienda, ubicada en el barrio El Centro. Por la tarde, el madero sagrado es colocado en una carroza colorida y llevado hasta la Alcaldía Municipal, donde permanece para iniciar la vigilia durante toda la noche, hasta la madrugada del 3 de mayo, fecha en que se celebra el Día de la Cruz.
“Nosotros, en la velación de la cruz, pasamos cuidándola toda la noche del 2 de mayo y la madrugada del 3 de mayo. En esas horas rezan el capitán y la mayordoma. A la gente que llega se le da tamales y pan con café”, comenta el teta.
Durante los tres días de festividad, cientos de personas visitan las imágenes y llevan ofrendas como velas, flores, frutas de temporada, productos para consumir o incluso dinero. Todo se hace desde la devoción y la creencia. Muchos llegan con el objetivo de adorarla para pedir buenas cosechas.

“Desde las 2:00 de la tarde del sábado iniciamos a preparar el altar con cañas y frutas en la Alcaldía Municipal. Esa fruta, después de la misa, se reparte entre los presentes. La gente llega a pedirle a la cruz buena salud, trabajo y sanación”, agrega don Francisco.
Cabe destacar que el ritual de la velación no solo se realiza en el casco urbano; también las comunidades lo llevan a cabo en sus ermitas. Por lo tanto, esta es una tradición religiosa y cultural clave que precede al Día de la Cruz e incluye altares, procesiones, rezos y música folclórica, marcando el inicio de la temporada de lluvias y cosechas.
El 3 de mayo, a las 9:00 de la mañana, se efectúa la misa de la Cofradía de la Santa Cruz en la iglesia colonial. Por la tarde, se desarrolla una procesión en honor a esta festividad, acompañada por delegaciones de bailarines de México, Ecuador, Colombia y Costa Rica, que participarán en el Festival Internacional de Danza Folclórica el próximo 10 de mayo.

Don Pascual asegura que su padre también fue teta por más de 36 años, por lo que se siente orgulloso de continuar con el legado de su patriarca y de ponerse al servicio de la población para seguir manteniendo vivas las tradiciones del pueblo.
Quienes deseen visitar Panchimalco durante estas actividades pueden tomar la ruta 17, cuyo punto de abordaje se encuentra en la avenida Cuscatlán, a tres cuadras al sur del Palacio Nacional, en el Centro Histórico de San Salvador. El pueblo está a aproximadamente 40 minutos de la capital salvadoreña.




