Nuestra íntima amiga Taylor Swift ya es una mujer casada. Sí, la misma que nos hizo llorar con All Too Well, You’re Losing Me, The Prophecy y The Smallest Man Who Ever Lived ya encontró su final feliz.
Después de casi tres años de relación, la cantante y el jugador de los Kansas City Chiefs, Travis Kelce, se casaron el pasado 3 de julio en el Madison Square Garden de Nueva York, en una ceremonia que logró mantenerse prácticamente en secreto hasta el último momento. Y estos son los detalles que más han sorprendido a los fans:
Uno de los más comentados fue que Adam Sandler fue el encargado de oficiar la ceremonia. Además, Taylor rompió con la tradición de tener damas de honor y eligió a su hermano, Austin Swift, como su Man of Honor, mientras que Travis tuvo a Jason Kelce como Best Man.
La celebración también tuvo varios guiños que parecían sacados de una película. Las pantallas del Madison Square Garden mostraron el mensaje “JUST&T MARRIED!”, mientras que el Empire State Building se iluminó de azul, asegurando que ese era el tradicional “something blue” (“algo azul”) de la novia.
En cuanto al look, Taylor lució un vestido de alta costura de Christian Dior, zapatos Christian Louboutin y joyas Cartier. Entre los invitados destacaron Selena Gomez, Gigi Hadid, Bradley Cooper, Dakota Johnson, Camila Cabello, Karlie Kloss, Hugh Grant y Steven Spielberg, entre muchas otras celebridades.
Otro detalle que llamó la atención fue que los recién casados pidieron donaciones para organizaciones benéficas en lugar de regalos de boda. Además, Stevie Nicks ofreció una presentación especial durante la recepción, convirtiéndose en uno de los momentos más emotivos de la noche.
Y, por supuesto, los fans no dejaron pasar un detalle relacionado con Selena Gomez. La cantante asistió al ensayo con un vestido negro y a la boda con uno dorado. En redes sociales, muchos interpretaron ese cambio como un guiño a los colores que Taylor usó durante la boda de Selena, aunque esa teoría nunca ha sido confirmada por ninguna de las dos y sigue siendo únicamente una interpretación de los seguidores.
Sin exclusivas para revistas, sin fotografías oficiales y con mucha privacidad, Taylor y Travis demostraron que sí era posible sorprender al mundo con una boda de la que casi nadie sabía nada… aunque, como era de esperarse, los detalles terminaron saliendo poco a poco.






