La Zacamil se convierte en un museo al aire libre con murales gigantes en sus edificios

La Zacamil se convierte en un museo al aire libre con murales gigantes en sus edificios

El arte urbano transforma la colonia Zacamil y la convierte en un nuevo destino turístico en San Salvador Centro. Más de 40 edificios conservan hermosos murales que reflejan la esencia cuscatleca.

Lo que durante décadas fue un conjunto habitacional marcado por el anonimato y los recuerdos de tiempos difíciles, hoy es un museo al aire libre y una nueva opción para hacer turismo. La colonia Zacamil, ubicada en el distrito de Mejicanos, en San Salvador Centro, se ha convertido en uno de los espacios urbanos más llamativos del país gracias a los gigantescos murales que adornan las fachadas de sus edificios multifamiliares.

Quienes recorren la zona quedan cautivados por la belleza de estas piezas, que desde 2024 han llenado de color y vida a los edificios de la “supermanzana”, transformando los tonos grises y las líneas rectas de este conjunto arquitectónico construido a partir de 1966.

Esta iniciativa, denominada “Proyecto Zacamil”, es impulsada por Custom Made Stories Foundation (CMS) y Full Painting con el objetivo de dar una nueva imagen al espacio público y mejorar la calidad de vida de las personas que lo habitan. Grafiteros y muralistas de todas partes del mundo se unieron al proyecto que ha dado vida a más de 40 condominios.

Custom Made Stories Foundatiom celebra dos años de transformación comunitaria, a través del arte en la colonia Zacamil

 Entre los artistas internacionales destacan Satoshigallery, Adriano Lombardo, Andrea Ravo Matton, Giuseppe De Mattia, Matteo Negri, Beatrice Vigoni y Óscar Olivares. Mientras que a nivel local participaron Antonio Roque, Fernando Orellana, Male Cuéllar, Mario López, Bárbara López y estudiantes de la Escuela de Artes de la Universidad de El Salvador (UES).

“Nosotros nos sentimos contentos de que este proyecto haya llegado a la Zacamil, ya que antes todo se miraba triste y desordenado. Pero gracias a los artistas que vinieron a pintar los edificios, ahora tiene un nuevo rostro”, comenta Sandra Ávalos, habitante de la colonia. 

Ávalos recuerda que, durante meses, los artistas urbanos pasaron largas jornadas bajo el sol transformando, con brochas, pinturas y latas de aerosol, las paredes de los edificios en hermosos lienzos. 

Hoy en día, la nueva imagen de la Zacamil ha despertado el interés de salvadoreños y extranjeros, quienes recorren la zona para fotografiar las obras y conocer las historias que hay detrás de cada pintura. Algunos visitantes ya la han bautizado como la “jungla de los murales”, un nombre que hace referencia a la explosión de color y creatividad que domina el paisaje urbano.

Estas obras reflejan la esencia, la cotidianidad, la historia y la riqueza cultural de El Salvador. En ellas se representan elementos emblemáticos del país, como la leyenda del Cipitío, las pirámides indígenas, los pueblos vivos, el maquilishuat y el torogoz como símbolos nacionales, así como figuras religiosas y expresiones abstractas. Mientras que en otros condominios se puede apreciar el día a día de los habitantes de la Zacamil, como mujeres vendiendo refrescos y haciendo pupusas, niños jugando en canchas, perritos callejeros y personas caminando por parques, así como la silueta de la ruta 44, bus que por décadas ha sido el principal transporte de esta zona.

Custom Made Stories Foundatiom celebra dos años de transformación comunitaria, a través del arte en la colonia Zacamil

La frase que más hace eco entre los murales es “las cosas parecen estar cambiando”, haciendo referencia a la visible transformación que la Zacamil está experimentando gracias al arte urbano.

El arte del reciclado

Una de las obras más impresionantes es “La Gioconda Salvadoreña”, creada por el artista venezolano Óscar Olivares en febrero de 2026. El mural de 13 metros de altura fue elaborado con más de 100,000 tapitas plásticas recolectadas por las mismas personas de la colonia.

 “La idea fue que la obra no estuviera fuera del contexto de la colonia en la que está. Por eso, quise plasmar una ‘Gioconda Salvadoreña’, inspirada en la obra de Leonardo da Vinci, pero que fuera una mujer salvadoreña para reflejar que el arte también está siendo protagonista y parte de este renacimiento que está viviendo El Salvador y, específicamente, la colonia Zacamil”, resalta Olivares.

El artista venezolano afirma que lo más emocionante de esta experiencia fue convivir con la gente del lugar y sentir su apoyo durante todo el proceso de la elaboración de la pieza, la cual es considerada la más alta de su tipo en el mundo.

 “Cuando la gente ve el mural no solo ve la obra que fue a hacer un artista, sino también el producto final de todos esos meses que las personas estuvieron recolectando las tapas. Entonces, eso le da un plus muy significativo, sobre todo, porque tuve ese acercamiento directo con las personas”, relata.

Según Olivares, el tiempo que tardó en completar la obra fue de tres semanas, cuyas jornadas se extendían desde las 8:00 de la mañana hasta las 5:00 de la tarde. A la elaboración del mural se unió un equipo de siete personas que pertenecen a la iniciativa Full Painting.

 “Ya en la parte final, especialmente en la parte más baja del mural, las tapas las pegaron niños de la Zacamil. Esto fue muy especial, porque al pasar de los años van a ver la obra en la que fueron parte”, agrega.

Foto: Óscar Serrano

Óscar está seguro de que el arte urbano puede ser parte de la transformación social y cultural de todo un país. Destaca que una obra de arte “no es solo la que está en un gran museo, sino también aquella que, en el lugar donde se encuentre, es capaz de generar un impacto positivo y demostrar el poder del arte. Para mí, lo más bonito es tomar un lugar que quizás nadie visitaba y transformarlo por completo en un punto turístico y atractivo”, culmina.

Por último, el Proyecto Zacamil contempla la creación de más de una treintena de murales y aún quedan edificios pendientes de ser intervenidos, por lo que el proceso continúa. La iniciativa busca revitalizar los espacios públicos, fortalecer el sentido de pertenencia entre los habitantes y transformar la percepción de una zona que durante muchos años estuvo estigmatizada por la violencia.

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