Estos son los destinos de ensueño que pocos conocen en Jiquilisco

Estos son los destinos de ensueño que pocos conocen en Jiquilisco

Un destino lleno de historia, cultura y naturaleza espera por ti. Explora Jiquilisco y adéntrate en sus rincones mágicos.

Recorrer más de 100 kilómetros desde San Salvador hasta Jiquilisco es una experiencia que todo amante de la naturaleza, la tranquilidad y las historias fascinantes debería vivir al menos una vez. Este colorido distrito de Usulután Oeste, aunque no figura entre los destinos turísticos más populares de El Salvador, cautiva a quienes lo visitan con su riqueza natural, su encanto local y una amplia variedad gastronómica. 

Un arco en la entrada con el lema “Bienvenidos a Jiquilisco, tierra del añil, ciudad de la bahía” es el que recibe a los turistas nacionales e internacionales, quienes llegan con el deseo de explorar su casco urbano y sus espacios naturales.

La historia relata que los lencas fueron las primeras personas que habitaron estas tierras en la época precolombina. Para aquel entonces su nombre original era Xiriualtique (o Xiribaltique), que significa “Lugar en la bahía de las estrellas”. Más adelante se le daría el nombre de Jiquilisco o Xiquilisco, que en náhuat significa “Hombre de añil”. Esto debido a que por años fue uno de los máximos productores de este tinte azul.

Foto: cortesía

Hace 98 años, específicamente el 11 de abril de 1928, se le otorgó el título de ciudad durante el gobierno del doctor Pío Romero Bosque. En la actualidad, Jiquilisco se ha convertido en un importante espacio de arte, cultura, turismo y naturaleza. 

El casco urbano es un núcleo de ambiente comercial que destaca principalmente por su Parque Central Roberto Edmundo Canessa, sus pintorescos portales y su distribución en los barrios históricos de San José, Las Flores, El Calvario y La Merced. Sus fiestas patronales se celebran en agosto en honor a su patrona Virgen del Tránsito.

Foto: Alcaldía de Usulután Oeste.

Un destino para realizar ecoturismo

En su zona rural conserva una gran riqueza ecológica de bosques salados y manglares, los cuales se ubican en la costa del océano Pacífico y tienen la función de ser hábitat para la fauna que ahí se desarrolla. También posee bosques húmedos subtropicales como Nancuchiname y Chaguantique, que resguardan árboles antiguos como el conacaste blanco y negro, el mangle, el almendro de río y el ojuste.

 

Foto: cortesía

Según un artículo de elsalvador.travel, el bosque Chaguantique es una zona protegida de El Salvador en la que existen árboles de 50 y 60 metros de altura, hogar del mono araña, una especie de simio que cuenta solo con cuatro dedos en cada pata. 

Foto: Alcaldía de Usulután Oeste.

“Chaguantique, en el lenguaje náhuat, significa ‘lugar de hermosos manantiales’ y su nombre no es una pura casualidad. Este bosque cuenta con muchos nacimientos de agua y una serie de estanques para la crianza de camarón de agua dulce y tilapias que ayudan al consumo local y al crecimiento económico de la zona”, detalla el citado sitio.

Mientras que Nancuchiname es un bosque aluvial, lo que significa que se nutre de las inundaciones en sus zonas bajas. En el verano el bosque es un lugar hermoso para caminar y ver diferentes especies de animales, como cusucos, garrobos, conejos, osos hormigueros, culebras y venados cola blanca, pero durante el invierno los caminos y veredas desaparecen para convertirse en una especie de laguna con ramas.

Foto: Alcaldía de Usulután Oeste.

Por otro lado, debido a su ubicación en una zona costera, Jiquilisco cuenta con una importante población dedicada a la pesca artesanal y a otras actividades económicas vinculadas al mar. Su industria pesquera goza de una alta demanda y destaca por la producción y comercialización de camarón. Además, el pueblo se ha consolidado como un relevante destino turístico, donde los visitantes pueden realizar paseos en lancha hacia las islas, observar el desove de tortugas marinas y disfrutar de diversas actividades de ecoturismo.

Las personas también pueden disfrutar de un refrescante baño en ríos como El Paso, La Murillo, El Cacao, Roquinte, Los Limones y Aguacayo. Estos atractivos naturales se encuentran a poca distancia del casco urbano. Para llegar a ellos, es necesario solicitar orientación en la alcaldía municipal o consultar a los habitantes de la zona, quienes pueden indicar las rutas de acceso.

Foto: Xpot/ Óscar Serrano

Asimismo, los turistas pueden visitar la laguna de San Juan del Gozo, el Puerto Ávalos, el Puerto Carao y la Bahía de Jiquilisco, donde se observan aves acuáticas y migratorias, tortugas marinas y muchas especies más.

En resumen, Jiquilisco es una ciudad dotada de belleza natural, histórica y cultural que debería ser explorada a fondo por los aventureros y los amantes de los pueblos vivos. Este destino siempre se mantiene con sus puertas abiertas para recibir a los nacionales y extranjeros que deseen conocer más sobre sus rincones mágicos.

Foto: cortesía

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