¿Cómo se aprovecha el poder de los volcanes para generar energía en El Salvador?

¿Cómo se aprovecha el poder de los volcanes para generar energía en El Salvador?

Descubre cuál es el papel de los volcanes en la producción de energía limpia para El Salvador y cómo benefician a la población salvadoreña.

Ser conocido como “Tierra de Volcanes” no es ninguna novedad para El Salvador. Aproximadamente el 90% de su territorio está compuesto por material de origen volcánico, ya que se ubica sobre el Cinturón de Fuego del Pacífico, una de las zonas sísmicas y volcánicas más activas del mundo, según la Dirección General del Observatorio de Amenazas y Recursos Naturales. Por ello, los volcanes forman parte del paisaje en gran parte del país.

Aunque estos gigantes naturales atraen a amantes de la aventura y la escalada, también esconden una de las fuentes de energía más importantes y limpias del país: la energía geotérmica. Esta proviene del calor interno de la Tierra y se aprovecha para generar electricidad que abastece a gran parte de la población salvadoreña.

Pero, ¿por qué los volcanes son tan importantes en este proceso? La clave de todo está bajo la superficie. El calor que proviene del interior de los volcanes calienta el agua que se encuentra atrapada entre las rocas subterráneas. Con el tiempo, esta se transforma en vapor a alta presión, el cual es extraído mediante pozos geotérmicos. Ese vapor se utiliza para mover turbinas que generan electricidad en centrales como Ahuachapán, Berlín y San Vicente, operadas por LAGEO, empresa que aporta cerca del 19.15% de la energía eléctrica del país.

El ingeniero Ricardo Figueroa, gerente de planta de la Central Geotérmica de Ahuachapán, explica que “el recurso geotérmico está asociado a las cadenas volcánicas del mundo”. Y pone como ejemplo la cadena volcánica Apaneca-Ilamatepec, que se extiende desde Ataco hasta el volcán de Santa Ana, donde hay presencia de recurso geotérmico para generar energía eléctrica. 

“Si la cadena volcánica es nueva, es decir, de unos 3 millones de años, el recurso geotérmico no está tan profundo, que es el caso bien puntual de la cadena Ilamatepec. Nuestro recurso geotérmico está desde los 600 hasta 2,750 metros de profundidad bajo la tierra” , detalla Figueroa.

Foto: Guillermo López

Por ello, uno de los principales campos de producción de energía es la Central Geotérmica de Ahuachapán, ubicada a 103 kilómetros al occidente de San Salvador, la cual cuenta con tres unidades generadoras en operación comercial desde 1975 y una capacidad instalada de 95 megavatios (MW). En esta zona se han perforado más de 54 pozos, entre productores, reinyectores y de monitoreo, que permiten la extracción y control del recurso.

Un aspecto clave del sistema es que el vapor utilizado, tras generar electricidad, es reinyectado al subsuelo, lo que permite mantener el ciclo del recurso y reducir el impacto ambiental. Esto convierte a la energía geotérmica en una de las más sostenibles del país.

Presencia de campos geotérmicos

El Salvador cuenta con alrededor de 36 volcanes activos distribuidos a lo largo del territorio, desde Ahuachapán hasta San Miguel y Conchagua. En estas zonas se forman campos geotérmicos, ya que se observan fenómenos como fumarolas, ausoles y manantiales de agua caliente, entre ellos Los Ausoles de Ahuachapán, El Tronador en Berlín, Los Infiernillos en San Vicente y La Viejona en Chinameca. Estas manifestaciones de actividad volcánica constituyen una fuente importante de energía aprovechable para la generación eléctrica en el país.

Foto: Guillermo López

Actualmente, la energía geotérmica en El Salvador alcanza una capacidad instalada de 216.60 megavatios (MW), sumando los aportes de las centrales de Ahuachapán (95 MW), Berlín (16.87 MW) y San Vicente (5 MW). Este nivel de producción permite abastecer a miles de hogares y negocios en todo el país, convirtiéndose en una base fundamental del sistema eléctrico nacional. 

Figueroa destaca la importancia de este tipo de recurso. “Es una energía limpia y renovable, es decir el recurso geotérmico es infinito. Esta planta (en Ahuachapán) ya tiene más de 50 años de estar siendo operada comercialmente. Pero la explotación geotérmica comenzó hace 75 años”, agrega.

Además, subraya una ventaja esencial de esta generadora de energía frente a otras: “Es una planta que opera 24 horas al día, 365 días al año. No dependemos de los precios de los combustibles, de estaciones lluviosas o de cualquier otra condición meteorológica en el país. Podemos mantener la misma capacidad de entrega o de producción energética independiente de lo que haya alrededor”.

Foto: cortesía

Gracias a esta estabilidad, la geotermia se ha convertido en la “energía base” del país, es decir, la primera que se utiliza para cubrir la demanda eléctrica. De hecho, según datos de la empresa estatal, la generación geotérmica representa cerca del 19.15% de la demanda nacional.

Pero el potencial no termina ahí. El país continúa explorando nuevos campos en zonas como San Vicente y San Miguel, lo que asegura el aprovechamiento del recurso durante muchas décadas más. “Recientemente, iniciamos con la exploración y perforación de nuevos campos geotérmicos en San Vicente y Chinameca (San Miguel). Es decir, la misión estratégica de la administración es muy positiva y nos asegura el recurso energético para varias décadas”, afirma el ingeniero.

Foto: Guillermo López

Esta riqueza natural también ha permitido que El Salvador comparta su experiencia con otros países, tanto a través de exportación de energía como mediante programas de formación y capacitación en geotermia.

En palabras de Figueroa: “La ventaja es porque tenemos el recurso ilimitado de los volcanes. Está comprobado que hay más de 250 volcanes. Es una ventaja porque el recurso es gratis al saberlo explotar y traerlo a la superficie”.

Finalmente, el ingeniero asegura que lo que para muchos podría parecer solo un paisaje impresionante de volcanes; para otros es una fuente constante de vida y energía. Puesto que estos gigantes se han convertido en aliados silenciosos que durante décadas han iluminado hogares, escuelas y negocios, y ofrecen una alternativa sostenible para el futuro de la Tierra.

Foto: Guillermo López

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