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La belleza de El Calvario

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La Casa Maya de la Colonia Atlacatl, la Ceiba de Guadalupe y el ex Hospital de Niños «Benjamín Bloom», hoy Hospital “Primero de Mayo”, son algunas de las obras del arquitecto Baratta.

Cada iglesia tiene su propia historia y en nuestro país, estas han sido grandes testigos de sucesos que marcaron a El Salvador. El Centro Histórico de San Salvador alberga distintas iglesias, cada una de ellas con sus propias particularidades y anécdotas, pero entre todas, hay una que, por muchos años, había estado condenada al aislamiento, pero que hoy es la gran protagonista, una joya que ha sido redescubierta y, para suerte de todos, abre sus puertas para poder conocerla y explorarla. 

De ermita a templo

Ubicada en la sexta calle poniente y pasaje José Simeón Cañas, a las cercanías del Mercado Central de San Salvador, la parroquia Somasca El Calvario, o mejor conocida como Iglesia El Calvario, es uno de los templos más significativos de la zona. Si bien la edificación cuenta con nada más y nada menos que 100 años, la historia de este lugar se remonta a 1660, cuando se expresa el deseo de Payo de Rivera de levantar un templo.

De acuerdo con el párroco de El Calvario, Elder Armando Romero C.R.S (Clérigo Regular Somasco), para hablar de la historia de esta mítica iglesia es necesario retroceder en el tiempo hasta llegar a la época colonial, cuando San Salvador era una villa y se encontraba bajo las órdenes de la Capitanía General de Guatemala. Este primer templo terminaría siendo una pequeña ermita destinada a celebrar la Cuaresma y Semana Santa.

Esta ermita eventualmente se convertiría en un templo hecho de lámina troquelada y madera, el cual terminaría destruyéndose a causa de un incendio. Esta tragedia coincide con la llegada de la Orden de los Hermanos Somascos, quienes interceden para llevar a cabo la construcción de un nuevo templo en para El Calvario. Es así como para 1924 inicia el reto de construir una iglesia que ya no solo estuviera destinada para las actividades Cuaresmales y Semana Santa, sino un lugar para la congregación y de culto permanente.

Un templo de vanguardia

De este modo, el Padre Antonio María Brunetti y el arquitecto Augusto Baratta iniciaron la importante labor de poner en pie una iglesia completamente nueva. Aunque los planes iniciales propuestos por Baratta era mantener una estructura de lámina troquelada y madera, el Padre Brunetti insistió en tomar riesgos y construir una iglesia completamente vanguardista con concreto armado, convirtiendo a El Calvario en el primer edificio religioso de la capital construido con este material.

Ahora bien, este templo fue diseñado y construido con el estilo neogótico, muy característico de las edificaciones religiosas. Es por ello que cada elemento que lo conforma guarda tras de sí un simbolismo único, es decir, cada parte de esta iglesia tiene una intención. Para empezar, esta iglesia cuenta con un pasillo largo que se extiende a lo largo de la iglesia y culmina en el altar; de esta parte central se extienden dos alas casi llegando al altar. Estas tres partes forman una cruz, la cual se aprecia mejor si vemos la iglesia desde la parte superior.

Otro elemento importante de El Calvario y muy propio de la arquitectura neogótica son los pilares al interior del templo que tienen la intención de dirigir la mirada de quienes lo visitan hacía arriba; su intención es indirectamente señalar al cielo donde Dios se encuentra. Del mismo modo, el sistema de iluminación de esta iglesia durante el día es por medio de vitrales, los cuales se encuentran en la parte superior de  esta estructura para que la luz entre desde arriba, simbolizando que la luz viene del cielo, es decir, de Dios.

En palabras del Padre Elder Romero, la estructura de este templo tiene como finalidad que los ojos de sus feligreses se dirijan en dos direcciones: al centro, encontrándose con el altar principal; y hacía arriba, buscando a Dios en el cielo.

La Iglesia El Calvario es la viva prueba de la reinvención y el renacimiento. Primero convirtiéndose en un templo vanguardista hace cien años, y en la actualidad sabiendo sobrevivir ante la adversidad para ser redescubierta por locales y turistas que se acercan fascinados a conocer su historia.

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Lucía Montiel
Periodista. Criatura del 2000, por ende hija del internet. Como buena consumidora de Tik Tok habla rápido y de varias cosas a la vez. Le gusta hablar sobre películas, series y música.

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