¿Por qué el bambú es considerado la planta de los mil usos? Descubre su historia
El bambú es un recurso natural y ecológico. Es considerado una de las plantas más versátiles del mundo; puede usarse como suministro de alimentos, es materia prima para fabricar…

El bambú es un recurso natural y ecológico. Es considerado una de las plantas más versátiles del mundo; puede usarse como suministro de alimentos, es materia prima para fabricar mobiliario y tiene propiedades medicinales.
En muchas partes del mundo el bambú es conocido como “la planta de los mil usos”, ya que de ella se obtiene alimento, ropa, material para construcción, celulosa para papel y medicinas. Y al igual que otras plantas, protege el suelo y captura el dióxido de carbono. Por eso, su existencia es tan importante en los ecosistemas.
El sitio web del Gobierno de México revela que “en el planeta existen 1,200 especies y 90 géneros de bambú, distribuidos en los cinco continentes. Se asocian principalmente en áreas tropicales y subtropicales”. El 80% aproximadamente de ellas se concentra en Asia.
Mientras que en el continente de América solo se tienen identificadas 345 especies, distribuidas desde el sur de Estados Unidos, pasando por México, a lo largo y ancho de Centroamérica, en las Islas del Caribe, hasta el sur de Chile.

En El Salvador, el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), a través del Programa Nacional del Bambú, ha fomentado el cultivo y desarrollo de 19 especies de bambú, entre ellos, los comestibles, ya que aportan ricos nutrientes y, por sus propiedades, benefician la salud de la población.
Las plantaciones de bambú en tierras salvadoreñas, según el MAG, necesitan de ciertas condiciones para el desarrollo y crecimiento saludable: buena humedad, suelos sueltos y absorción de materia orgánica. Este cultivo en el territorio es importante porque “promueve la conservación ambiental y el desarrollo sostenible. Las raíces de esta planta previenen la erosión del suelo y estabilizan los terrenos vulnerables”, detalla.

El bambú pertenece a la familia de las Gramíneas, igual que los cereales, (avena, maíz, trigo y arroz), los forrajes, la caña de azúcar y otros pastos. Su altura puede ser desde unos centímetros hasta 40 metros y casi todas son erectas. Aunque algunas especies presentan tallos flexionados en las puntas, otras crecen de manera aglutinada, formando densas espesuras que pueden extenderse tanto de forma compacta como lineal.
Un dato curioso de esta planta es que muchas especies florecen de forma masiva y sincrónica solo una vez al final de su ciclo de vida muy largo (que puede durar de 60 a 120 años). Tras producir semillas, toda la colonia o el ejemplar completo muere para dar paso a una nueva generación.

Su aprovechamiento en El Salvador
En el territorio salvadoreño existen diversas especies de bambú que son aprovechadas por los artesanos para la elaboración de artículos destinados al hogar. Entre ellas se encuentran el bambú Asper, perteneciente al género Dendrocalamus asper. Esta especie es una de las más relevantes debido a sus múltiples usos en áreas como la construcción, la industria farmacéutica, la fabricación de muebles, la producción de papel y la elaboración de artesanías.
Otra es el bambú Guadua de la subfamilia de las Gramíneas bambusoideae. Esta puede alcanzar entre 15 y 20 metros de altura. Suele encontrarse cerca de ríos y arroyos, ya que regula el flujo del agua de estos manantiales. Se utiliza para levantar casas y techos gracias a su flexibilidad y alta resistencia a la tensión. Además, con ella se elaboran sillas, mesas, lámparas y biombos.

También se encuentra el bambú Brasil, perteneciente a la familia de las Gramíneas poáceas. Esta especie posee una gran capacidad de adaptación a diferentes condiciones ambientales, aunque presenta poca tolerancia a temperaturas muy bajas durante el invierno. Se utiliza principalmente con fines ornamentales, como barrera o cortina rompevientos y para contribuir al control de la erosión en arroyos y riachuelos.
Por su parte, el bambú Peluquín es cultivado principalmente por sus cualidades estéticas, debido a que se caracteriza por ser una especie elegante, resistente y adaptable a diferentes tipos de suelo. Asimismo, requiere pocos cuidados y, a diferencia de otras variedades de bambú, no presenta un comportamiento invasivo. Sus tallos poseen una tonalidad verde amarillenta y desarrolla hojas estrechas y delgadas que le proporcionan una apariencia ligera y ornamental.

A medida que las cañas alcanzan su crecimiento, tienden a arquearse y pueden extenderse hasta aproximadamente un metro y medio de ancho. Por estas características, resulta una alternativa adecuada para la decoración de espacios como terrazas y balcones, donde puede utilizarse como elemento ornamental en jardines y áreas verdes.
Por último, la especie de bambú Phyllostachys makinoi es muy “recomendada para estabilizar taludes, porque amarra el suelo de manera superficial y no ejerce peso sobre el talud. Este bambú crece de tres a cinco metros, alcanzando un diámetro o grosor similar al del dedo pulgar; además, por cada caña de bambú se producen 350 raíces, formándose un tejido superficial”, agrega el MAG.

En resumen, el bambú en El Salvador y en muchas partes del mundo es aprovechado completamente: los tallos se pueden utilizar para fabricar tableros, muebles, utensilios y artículos para el hogar, y las fibras se pueden destinar a la industria textil o a la fabricación de pasta de papel.


















