La tecnología cada vez se abre paso a todos los ámbitos de las actividad humana, y en este Mundial 2026 juega un papel importante.
El Mundial 2026 está dejando jugadas memorables, pero una de las grandes protagonistas no corre en la cancha, sino que rueda. Se trata de Trionda, el balón oficial del torneo desarrollado por Adidas en colaboración con la FIFA. Más allá de su diseño, esta pelota está en la mira de todos por su capacidad de cambiar el destino de un partido en cuestión de segundos, tal como ocurrió en el dramático encuentro de dieciseisavos de final entre Portugal y Croacia, donde un gol croata en el último minuto fue anulado gracias a su tecnología.
¿Cómo es posible que una pelota tome estas decisiones? Todo se reduce a la tecnología Connected Ball (Balón Conectado), un sistema diseñado para erradicar las dudas milimétricas que el ojo humano, e incluso las cámaras de televisión tradicionales, no siempre logran resolver.
El corazón de Trionda: El sensor IMU
La magia de Trionda ocurre en su interior. El balón lleva integrado un sensor de unidad de medición inercial (IMU) que trabaja a una frecuencia de 500 Hz. En términos sencillos, esto significa que el chip envía datos 500 veces por segundo.
Este componente registra:
- El momento exacto en el que el pie de un jugador hace contacto con la pelota.
- La aceleración y la trayectoria del balón en tres dimensiones.
- Hasta los roces más sutiles (clave para detectar manos o desvíos leves).
¿Cómo funciona en el fuera de juego?
Uno de los mayores dolores de cabeza para el VAR tradicional era determinar el fotograma exacto en el que un jugador lanzaba el pase para calcular el fuera de juego. Si la cámara de TV graba a pocos fotogramas por segundo, el momento preciso del impacto podía quedar oculto entre dos imágenes.
Trionda elimina este problema. Al combinarse con las cámaras de seguimiento del estadio que rastrean a los futbolistas, el sistema cruza los datos. En el caso de Croacia, el sensor detectó el instante exacto en que Igor Matanović tocó el balón, demostrando en tiempo real que su compañero estaba en posición adelantada.
El «latido» que ven los espectadores
Una de las grandes novedades de esta tecnología es la transparencia. Los datos del sensor se transmiten instantáneamente a la sala del VAR y también a las pantallas de transmisión oficial.
Cuando hay una jugada dudosa, los espectadores pueden ver un gráfico en televisión que emula un «latido» o gráfica de ondas. Cuando el pie impacta la pelota, la onda genera un pico alto y claro. Si no hay contacto, la línea se mantiene plana. Esto no solo ayuda a los árbitros a tomar decisiones incuestionables, sino que permite a los aficionados entender perfectamente qué se cobró, abriendo una nueva era en la experiencia del fútbol moderno.






