“Deténgase a tomar una taza de café”, dice el rótulo a las afueras de una cafetería en Atiquizaya que se ha vuelto popular por sus gigantescas figuras de metal de Don Quijote de la Mancha. Conoce la peculiar historia de este lugar.
La obra más popular de Miguel de Cervantes ha inspirado a un mágico y acogedor lugar en el pintoresco pueblo de Atiquizaya, en Ahuachapán Norte. Se trata de “El Quijote Bistro Café”, un espacio turístico y gastronómico que fusiona el mundo de “Don Quijote de la Mancha» con el delicioso café de altura salvadoreño.
En este local cobran vida las célebres palabras que Don Quijote dirigió a su fiel escudero, Sancho Panza: “El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho”. Aquí, la imaginación y las aventuras de estos inolvidables personajes se hacen realidad con figuras de metal y murales que llevan a los visitantes a través de un viaje por la historia, la literatura y la fantasía.
En la entrada del local, una gigantesca figura de metal de Don Quijote y su fiel Rocinante le dan la bienvenida a los turistas que hacen una parada obligatoria para tomarse una taza de café y luego seguir con su marcha. El Bistro Café está ubicado sobre la calle Panamericana, saliendo de Atiquizaya, y está abierto de lunes a sábado, de 11:30 a.m. a 9:00 p.m.

¿Cómo surgió este espacio?
Quienes transitan por la zona suelen preguntarse por qué hay una figura de hierro en ese lugar. La respuesta se remonta a la historia del inmueble: mucho antes de convertirse en cafetería, el espacio funcionó como un taller de hierro forjado, el cual perteneció al reconocido herrero Alfredo Melara Farfán (Q. E. P. D.), autor de todas las piezas que hoy se exhiben en el local.
Hace años, Ana Alicia Peñate, esposa de Melara, contó en diversas entrevistas concedidas a medios nacionales que la idea del taller surgió de una experiencia singular. Según relató, cuando su esposo bebía alcohol solía imaginar las figuras de Don Quijote y Sancho Panza. Con el paso del tiempo, aquellas visiones despertaron su creatividad y, una vez sobrio, decidió materializarlas convirtiéndolas en esculturas de hierro.

Se dice que Melara pasó décadas creando Quijotes, Sanchos, Cristos, canastas de hierro y otros artículos en su taller, los cuales comercializaba en la zona y otros lugares de El Salvador. Hoy en día, su legado permanece vivo en Atiquizaya, donde una plaza lleva su nombre, cuya figura que lo acompaña es la de Don Quijote, una de sus obras más emblemáticas, que contribuyó a dar renombre a este destacado artista entre los habitantes del pueblo.
Mientras que el taller pasó por mucho tiempo abandonado hasta que hace tres años Eva de Díaz decidió instalar en él su cafetería, la cual lleva por nombre “El Quijote Bistro Café”. Esto con el objetivo de rendir homenaje al lugar y a todas las figuras que aún permanecen en el espacio.

“Aprovechamos de que en el lugar había unas infraestructuras que el señor Melara había dejado. Así que decidimos que el concepto del café fuera más rústico y vintage, y que la gente se sintiera bien disfrutando de estas figuras de Don Quijote”, destaca Eva, propietaria y chef.
Para inyectarle color, fantasía y vida al local, Eva también pintó diversos murales de Don Quijote en paredes y otros espacios, donde la gente hoy se toma fotografías y videos.
“Siempre quisimos tener algo único, algo que marcara la diferencia entre otros. No para competir, sino para crear un concepto que atraiga a los clientes y les brinde una experiencia. Mucha gente llega y le encanta apreciar estas figuras”, comenta.

El Quijote Bistro Café ofrece a sus clientes café preparado en distintos métodos de extracción, utilizando granos de variedades como pacamara, bourbon y geisha, cultivados en las montañas de Ahuachapán. Además, sirve platillos fuertes que fusionan los sabores de la gastronomía salvadoreña y mexicana, como puyazo gold, pechuga a la plancha y camarones al ajillo. También los comensales pueden encontrar antojitos como postres, empanadas, chilate, nuégados y pupusas hechas en comal de barro.
Por otro lado, El Quijote abre sus puertas para que las personas puedan celebrar cumpleaños, bodas, despedidas de solteros y eventos corporativos en sus instalaciones. Sus amplias zonas y su concepto único hace que se convierta en un espacio ideal para disfrutar con amigos y familiares.

“Contamos con un salón para eventos sociales, reuniones familiares y cumpleaños. Las personas pueden reservar con al menos ocho días de anticipación al número telefónico 7887-2148”, detalla.
En resumen, quienes visitan Atiquizaya encuentran en este rincón un espacio, donde el café de altura, la gastronomía y el arte se disfrutan tanto como las inolvidables aventuras de Don Quijote de la Mancha y su fiel amigo Sancho Panza.




