¿La cuna de la guayaba? Así se cultiva este fruto tropical en San José Guayabal
Así es el cultivo de guayaba taiwanesa en San José Guayabal, una apuesta agrícola impulsada por productores locales que busca dinamizar la economía en Cuscatlán Norte. El cultivo…

Así es el cultivo de guayaba taiwanesa en San José Guayabal, una apuesta agrícola impulsada por productores locales que busca dinamizar la economía en Cuscatlán Norte.
El cultivo de guayaba taiwanesa se abre paso en San José Guayabal, en Cuscatlán Norte, como una alternativa para los agricultores locales que buscan diversificar su producción, generar nuevos ingresos y conquistar los mercados nacionales con este fruto.
La guayaba taiwanesa se caracteriza por ser una fruta grande, de sabor dulce y textura crujiente. Su forma es redonda, aunque ligeramente achatada en los extremos, y, a diferencia de otras variedades cultivadas en el país, puede alcanzar un peso promedio de 1.5 libras. Por eso es de las más buscadas.
Adán Landaverde y Julio Palacios, ambos de 66 años, comenzaron a cultivar esta variedad de guayaba hace más de siete años. Su objetivo inicial era mejorar sus ingresos familiares, pero con el tiempo la actividad también se convirtió en una forma de contribuir al desarrollo económico de la ciudad.

Actualmente, cada uno cuenta con más de 150 árboles y abastecen a emprendedores de la localidad. Ambos productores también tienen la mirada puesta en ampliar sus cultivos y convertir la producción de guayaba en una fuente cada vez más importante de ingresos y de generación de empleos.
¿Cómo se cultiva?
De acuerdo con los productores, esta variedad de guayaba requiere temperaturas cálidas, buena exposición al sol y suelos fértiles con buen drenaje, condiciones que favorecen su cultivo en San José Guayabal.
Los árboles también necesitan poda para mantener una altura adecuada, facilitar la cosecha y permitir una mayor entrada de luz. Cuando el fruto alcanza unos cinco centímetros de diámetro, los agricultores colocan una bolsa plástica alrededor de cada guayaba para protegerla de insectos, aves y quemaduras provocadas por el sol.

“Se embolsa para que no le llegue la plaga de la mosca de la fruta (mosca blanca), que es la que más afecta estos cultivos, pero nosotros siempre andamos atentos para evitar que eso pase”, explica Landaverde.
Las hormigas también representan un desafío para los productores. “Al estar la hormiga en la tierra hay que comenzar a tratarla desde el tronco del árbol hasta los cogollos, si no se acomoda dentro de la bolsa que uno ya le ha puesto al fruto y termina con la cosecha”, afirma.

De consumo familiar a la comercialización
Don Julio Palacios recuerda que comenzó a cultivar guayabas solo para el consumo familiar. Sin embargo, al observar la cantidad de fruta que producían sus árboles en cada cosecha, decidió ampliar la siembra y dedicarse a la comercialización, al igual que Landaverde.
Y debido a que la demanda ha crecido y la producción es mayor, han incorporado a sus hermanos y sobrinos para que le ayuden, quienes también tienen el deseo de convertirse en agricultores de esta fruta.

Las principales cosechas de la guayaba se dan entre mayo y octubre. No obstante, los agricultores aseguran que, con un adecuado manejo y riego, los árboles pueden producir entre dos y tres veces al año e incluso mantener una producción casi continua. “A los tres años se puede considerar que el árbol es un cosechero y puede llegar a dar entre 300 y 500 guayabas”, explica Palacios.
Por ahora, ambos productores comercializan la fruta únicamente a nivel local, principalmente entre emprendedores que la utilizan para preparar fruta pelada, postres y refrescos. El precio de venta es de $0.50 por libra. Pero no descartan la idea de abastecer grandes mercados nacionales o incluso exportar.
Landaverde, además, ha encontrado otra forma de aprovechar la cosecha: la elaboración de vino de guayaba, una bebida que, según comenta, tiene demanda entre los habitantes de la localidad. “Primero recolecto la guayaba, la lavo, la pico, se hierve, se le echa azúcar y se le echa un poco de levadura para fermentar. A los 15 días se genera el vino y se vende”, detalla.

Su aporte al Festival de la Guayaba
La producción de ambos agricultores también tendrá protagonismo en el próximo Festival de la Guayaba, que se desarrollará el 17 y 18 de octubre en San José Guayabal. Landaverde y Palacios serán los principales abastecedores de fruta para la actividad.
“Hemos decidido incorporarnos en esta bonita iniciativa que ha realizado la alcaldía. Estamos contentos y agradecidos, ya que estas actividades ayudan a generar empleo e ingresos económicos”, manifiesta Landaverde.
En este festival se busca promover el consumo de la guayaba, ya que tiene grandes beneficios para la salud. Contiene agua, fibra y vitamina C, y es baja en calorías. De acuerdo con información publicada por Medicover Hospitals, la fibra favorece el tránsito intestinal y puede contribuir a una absorción más lenta del azúcar.

Por esas y muchas razones más, el cultivo de guayaba taiwanesa comienza a ganar espacio entre los agricultores de San José Guayabal, quienes ven en esta fruta una oportunidad para diversificar sus actividades, generar ingresos y, eventualmente, ampliar su presencia en los mercados nacionales.
Las personas interesadas en adquirir guayabas o botellas de vinos elaborados por estos productores pueden comunicarse a los números 6317-0545 y 7217-2390.


















