10 curiosidades de la Plaza Simón Bolívar que quizá no conocías
Este espacio público recién renovado destaca por su estatua ecuestre y su función como lugar de esparcimiento y socialización en la capital. El 27 de noviembre de 2025, los…

Este espacio público recién renovado destaca por su estatua ecuestre y su función como lugar de esparcimiento y socialización en la capital.
El 27 de noviembre de 2025, los salvadoreños fueron testigos de la inauguración de la renovada Plaza Simón Bolívar, un espacio que dejó atrás los estragos del tiempo para transformarse en un punto de encuentro moderno y seguro tanto para las familias locales como para los turistas.
Con una extensión que supera los 6,500 metros cuadrados, la nueva plaza fue intervenida bajo una visión de inclusión y durabilidad. Hoy, el recinto cuenta con rampas de accesibilidad universal y senderos perfectamente iluminados que garantizan la movilidad de adultos mayores y personas con discapacidad. Para su reconstrucción se utilizaron materiales de alta resistencia como baldosas, mini adoquines y lujosos acabados en granito, asegurando que su belleza resista el paso de los años.
No obstante, detrás de su moderna terraza, áreas de juegos infantiles y nuevo mobiliario urbano, se esconde una historia centenaria marcada por la evolución urbana, el arte y una curiosa confusión popular.

Para entender el alma de esta plaza hay que viajar en el tiempo. Surgió el 1 de enero de 1901, bajo el gobierno del presidente Tomás Regalado. Fue, de hecho, la primera obra pública inaugurada en El Salvador en el siglo XX.
En aquel entonces no llevaba el nombre de Simón Bolívar, sino el de Parque Barrios, en honor al expresidente Gerardo Barrios. Sus primeros jardines fueron diseñados por el paisajista catalán Joan Munés. El parque se ubicaba de forma imponente frente a la antigua Casa del Cuño (hoy la Imprenta Nacional) y la Penitenciaría Central, demolida en 1965.
Tras su inauguración, el parque no tardó en convertirse en una joya arquitectónica. En 1924, estrenó un vistoso quiosco de estilo fitomorfo, diseñado por el español Juan Beloso, cuyas columnas imitaban de forma poética los troncos de los árboles; un reflejo fiel de las corrientes decorativas de la época.

Un divertido enredo de nombres
Pero, ¿cómo terminó este parque dedicado a un héroe salvadoreño llevando el nombre del Libertador de América? La respuesta se esconde en un divertido enredo de los propios ciudadanos.
En 1909, el gobierno inauguró la monumental estatua del general Gerardo Barrios y la ubicó en el lugar que en ese entonces se llamaba Parque Bolívar (justo frente al Palacio Nacional). Como era de esperarse, los capitalinos empezaron a llamarlo «el parque de Barrios» debido al monumento.
Para oficializar lo que la gente ya hacía en el día a día, las autoridades tomaron la decisión salomónica: intercambiar formalmente los nombres de estos espacios públicos. El parque frente al Palacio Nacional dejó de llamarse Bolívar y adoptó el nombre de Gerardo Barrios, mientras que el Parque Barrios asumió la identidad de Parque Simón Bolívar. Para consolidar el nuevo nombre de este último, tiempo después se le instaló la primera escultura del Libertador de pie, portando uniforme y espada.

Años después, esa estatua fue trasladada al distrito de Bolívar en La Unión. Y en su lugar se colocó una copia de la estatua ecuestre del “Libertador de Caracas», símbolo que aún se mantiene en lo que hoy es Plaza Simón Bolívar, aunque en la más reciente remodelación fue reubicada al centro de esta.
La historia de la plaza también tuvo momentos grises. En 1951, el espacio sufrió una degradación tal que llegó a ser utilizado temporalmente como estacionamiento de vehículos. Su hermoso quiosco de troncos fue destruido y reemplazado por una fría estructura de cemento, la cual finalmente fue demolida en 2024 para dar paso a la gran transformación actual.
Hoy en día, la Plaza Simón Bolívar es uno de los espacios más concurridos por locales y extranjeros. Cuenta con senderos, iluminación, jardinería, mobiliario urbano, terraza, bancas y áreas de juegos para niños, lo que la hace perfecta para disfrutar del ritmo de la ciudad capitalina.















