Así ha cambiado la Plaza Francisco Morazán desde que se inauguró hace 144 años
Durante más de 144 años, la plaza y su entorno han sido testigos de cambios políticos, transformaciones urbanas, nuevas generaciones y distintas formas de vivir el Centro…

Durante más de 144 años, la plaza y su entorno han sido testigos de cambios políticos, transformaciones urbanas, nuevas generaciones y distintas formas de vivir el Centro Histórico.
A diario, miles de personas cruzan la Plaza Francisco Morazán en el centro de San Salvador; caminan de prisa, descansan en las bancas, se encuentran con amigos o simplemente pasan de largo. Ajena al bullicio, la figura del prócer centroamericano observa impasible, desde hace más de un siglo, el eterno movimiento y la evolución de la ciudad capitalina.
Esta estatua, erigida en el centro de la plaza como un guardián que contempla el imponente Teatro Nacional, es la más antigua que conserva la capital salvadoreña, ya que tiene más de 144 años de historia. El monumento destaca la figura del general hondureño Francisco Morazán de pie, con uniforme militar, sable en mano y una mirada que ha desafiado el paso del tiempo.
Según el historiador Salvador Cañas, el 15 de marzo de 1882, el gobierno del presidente Rafael Zaldívar inauguró esta plaza en honor al máximo héroe y líder de la unión centroamericana. El acontecimiento se dio al cumplirse 40 años de su muerte.

El monumento fue elaborado en mármol de Carrara y estuvo a cargo de Durini Hermanos, la firma de los escultores Francisco y Lorenzo Durini, de origen italo-suizo, cuyos trabajos dejaron una importante huella en la arquitectura y el arte público de Centroamérica. En su pedestal aparecen bajorrelieves relacionados con las batallas y episodios de la vida de Morazán.
De acuerdo con Cañas, “el monumento también tiene las figuras de cinco musas y cada musa tiene en sus brazos un escudo y son los escudos de las repúblicas centroamericanas”.

¿La plaza ha sobrevivido al paso del tiempo?
La Plaza Morazán no siempre tuvo el aspecto que los salvadoreños conocen actualmente. A lo largo de las décadas experimentó distintas transformaciones y llegó a convertirse incluso en estacionamiento público a mediados del siglo XX.
En los años sesenta también se incorporaron mosaicos y espejos de agua realizados por el reconocido artista salvadoreño Carlos Cañas. Con el paso de las décadas, esas obras sufrieron modificaciones.
La transformación de la plaza también estuvo ligada a las necesidades de la ciudad que crecía y cambiaba rápidamente. Por ejemplo, lo que hoy es un espacio turístico y cultural frente al Teatro Nacional alguna vez tuvo funciones mucho más cotidianas. Entre sus curiosidades históricas está haber albergado la primera bomba de gasolina del país y además de un mingitorio público.

Asimismo, el entorno de la plaza también fue escenario del desarrollo comercial, financiero y cultural de la capital. A su alrededor surgieron negocios e instituciones que forman parte de la historia urbana de San Salvador, entre ellos la Librería Católica, el establecimiento Buen Gusto de los hermanos Bengoa, el Banco Salvadoreño, el Hotel Nuevo Mundo y el Diario El Mundo.
En la actualidad, la dinámica en este espacio público ha cambiado. Ahora, turistas nacionales y extranjeros disfrutan de cada uno de sus rincones, ya sea pasando un momento ameno en las cafeterías o degustando un plato fuerte en los restaurantes que lo rodean.















